¿Merece la pena trabajar en medicina privada de seguros?

merece la pena trabajar con aseguradoras siendo medico

Si estás pensando en empezar a hacer medicina privada a través de aseguradoras, antes te recomiendo ver este vídeo porque explica bastante bien el cambio de enfoque del que voy a hablar en este artículo:

Soy el Dr. Víctor Bravo, médico endocrino y emprendedor. Actualmente ejerzo en medicina privada, pero no bajo el modelo tradicional en el que una aseguradora decide cuánto cobra el paciente, cuánto recibe el médico y cuántas consultas necesitas hacer para que una tarde te resulte rentable.

No digo que trabajar con aseguradoras sea siempre una mala opción. De hecho, para algunos médicos puede ser una forma razonable de empezar en la privada, coger experiencia o completar ingresos. El problema aparece cuando pasan los años y descubres que la única manera de ganar más es exactamente la misma que en el hospital: ver más pacientes y trabajar más horas.

El problema de depender de las aseguradoras

El modelo es bastante sencillo. La aseguradora capta al paciente, cobra una cuota mensual y después remunera al profesional por cada consulta o acto médico según sus tarifas.

Desde el punto de vista empresarial tiene todo el sentido para la compañía. Necesita que exista margen entre lo que ingresa por el asegurado y lo que paga por los servicios médicos.

Pero para el médico puede generar una dinámica que no siempre es agradable.

Si cobras poco por cada consulta, necesitas volumen. Y cuando necesitas volumen, empiezas a mirar el reloj.

Una consulta detrás de otra. Diez minutos. Quince minutos. Siguiente paciente.

Al final puedes encontrarte haciendo una jornada completa en el hospital y enlazándola con otra tarde entera en la privada para conseguir aumentar tus ingresos.

Es más dinero, sí. Pero también son muchas más horas.

Y esa fue una de las preguntas que yo empecé a hacerme: ¿existe una forma de ejercer medicina privada en la que no tenga que depender obligatoriamente de una aseguradora ni del volumen?

La respuesta es sí.

Existe una tercera vía: crear tu propio servicio

Hay una alternativa entre trabajar exclusivamente para el sistema público y limitarte a pasar consulta para compañías aseguradoras. Puedes construir una actividad privada propia.

Eso significa que el paciente no llega porque su seguro te ha colocado dentro de un cuadro médico. Llega porque te conoce, entiende qué problema trabajas y quiere tratarse específicamente contigo.

Y la diferencia es importante.

Cuando el paciente te busca a ti, puedes diseñar un servicio alrededor de sus necesidades reales, dentro de los límites clínicos, legales y deontológicos correspondientes.

En algunos casos será una consulta privada tradicional. En otros tendrá sentido un seguimiento más prolongado.

También puede existir un modelo híbrido, con consultas presenciales y seguimiento online, o un programa asistencial estructurado durante varios meses cuando el problema lo requiera.

No existe una única fórmula para todos los médicos.

Un cirujano tendrá unas necesidades completamente diferentes a un endocrino. Un dermatólogo trabajará distinto a un psiquiatra. Y determinadas patologías permiten seguimiento online mientras que otras exigen exploración o intervención presencial.

La idea importante no es copiar un modelo concreto. Es empezar a pensar:

“¿Cómo podría diseñar mi propia manera de ayudar a determinados pacientes?”

como montar programa online como medico

El paciente no siempre quiere otra consulta de diez minutos

Aquí está uno de los grandes cambios de perspectiva.

Muchas personas que llegan a la medicina privada ya han visitado a varios profesionales.

  • Han probado tratamientos.
  • Han hecho dietas.
  • Han cambiado hábitos durante unas semanas y después los han abandonado.
  • Llevan años intentando resolver un problema.

Y en determinados casos no buscan simplemente “otra consulta”. Buscan sentirse acompañados durante el proceso.

En mi caso trabajo con pacientes con diabetes y problemas relacionados con el peso. Son personas que muchas veces llevan años intentando mejorar y necesitan algo más que revisar una analítica y volver dentro de varios meses.

Cuando existe una necesidad real de seguimiento, puedes construir un servicio más longitudinal, donde el paciente tenga una estructura, un acompañamiento y unos objetivos clínicos definidos.

Eso puede ser mejor para el paciente y también puede crear un modelo de negocio más sostenible para el médico.

Pero el orden es fundamental. Primero tiene que existir una necesidad clínica real. Después se diseña el servicio. Nunca al revés.

Para que los pacientes te busquen, primero tienen que saber quién eres

Ahora aparece la parte que a muchos médicos les cuesta más. Si no quieres depender de una aseguradora para que te envíe pacientes, tendrás que aprender a conseguirlos tú.

Y para eso necesitas comunicar.

No hace falta convertirte en influencer ni publicar tu vida privada. Pero sí necesitas hablar del problema en el que quieres posicionarte.

  • Crear contenido.
  • Explicar.
  • Educar.
  • Responder dudas.

Conseguir que una persona que lleva semanas buscando información encuentre varios vídeos tuyos y piense:

“Este médico entiende exactamente lo que me ocurre.”

Ahí empieza la marca personal.

Después esa persona puede solicitar información, tener una conversación contigo y valorar si tu servicio encaja con lo que necesita.

El sistema, simplificado, sería algo parecido a esto:

problema concreto → contenido → confianza → conversación → servicio.

Parece sencillo escrito así, pero construirlo requiere aprender cosas que prácticamente nadie nos enseña durante Medicina: comunicación, marketing, ventas y gestión de negocio.

¿Entonces merece la pena hacer privada de seguros?

Puede merecer la pena. Especialmente al principio.

Puede ayudarte a empezar en actividad privada, conocer pacientes, adquirir experiencia y generar unos ingresos adicionales.

Lo que yo no haría es asumir que esa tiene que ser obligatoriamente tu situación durante los próximos treinta años.

Porque existe otra posibilidad. Puedes ir construyendo poco a poco tu propia marca, un posicionamiento concreto y un servicio que dependa directamente de la relación entre tus pacientes y tú.

No hace falta abandonar mañana la aseguradora.

Ni siquiera tienes que abandonar necesariamente el hospital.

Puedes empezar en paralelo. Primero un nicho. Después contenido. Los primeros pacientes. Una oferta que funcione. Y progresivamente un sistema propio.

La verdadera diferencia no está únicamente en cuánto puedes cobrar por una consulta.

Está en quién controla la relación con el paciente y cómo quieres ejercer tu profesión.

Y para mí, ahí empieza una medicina privada bastante diferente.

Una alternativa a depender siempre del volumen

Durante años hemos asumido que para aumentar nuestros ingresos como médicos teníamos que aumentar también nuestras horas.

  • Más guardias.
  • Más consultas.
  • Más tardes.
  • Más pacientes.

Construir una actividad propia permite empezar a cuestionar esa ecuación.

No significa que vaya a ser fácil ni que cualquier modelo vaya a funcionar. Tendrás que aprender habilidades nuevas, probar, equivocarte y descubrir qué tiene sentido para tu especialidad.

Pero existe una tercera vía. Ni depender únicamente del hospital. Ni depender toda tu carrera de una aseguradora.

Construir algo propio alrededor de tu conocimiento médico.

Ese es precisamente uno de los caminos que trabajamos dentro de Médico Emprendedor: encontrar un nicho, desarrollar una oferta, aprender a comunicar y construir progresivamente un sistema que permita atraer pacientes que quieran trabajar específicamente contigo. Contacta con nosotros y hablamos de cómo puedes empezar.

Dr. Víctor Bravo

es médico y emprendedor, y lidera Médico Emprendedor, un programa creado para ayudar a otros médicos a transformar su conocimiento y experiencia en una marca personal, una oferta propia y un negocio online. Comparte un método basado en su propia experiencia construyendo una actividad profesional independiente alrededor de la medicina.

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